Tras las tímidas Dracónidas, el otoño nos reserva uno de sus fenómenos astronómicos más fascinantes: la lluvia de meteoros de las Oriónidas. Activas hasta el 7 de noviembre, se prevé que alcancen su punto álgido en la noche del 21 al 22 de octubre. Bajo un cielo oscuro y en condiciones ideales, se podrán ver hasta 20 estrellas fugaces por hora.
¿Qué hace que las Oriónidas sean tan especiales?

Consideradas una de las principales lluvias de meteoritos anuales, la verdadera magia de las Oriónidas está en su origen. Según un artículo reciente de BBC Weather, estos meteoritos son fragmentos que dejó el cometa Halley, uno de los más famosos de nuestro Sistema Solar, y que completa una órbita alrededor del Sol cada 76 años (su próximo regreso está previsto para el año 2061).
Las Oriónidas también destacan por su velocidad, ya que las partículas que las originan entran en la atmósfera terrestre a unos 66 kilómetros por segundo, dejando estelas luminosas que rasgan la oscuridad.
¿Dónde (y cómo) observarlas?
La regla de oro es huir de la contaminación lumínica, por lo que el centro de Oporto no es, en teoría, el escenario ideal. En estos casos, lo mejor es buscar lugares oscuros y alejados de la iluminación artificial. Sin embargo, si no quieres salir de Oporto, puedes probar en el paseo marítimo de Foz o en la zona del Castelo do Queijo, buscando un punto con una amplia vista del cielo y alejado de luces directas. No obstante, la iluminación urbana seguirá limitando la observación.
En los alrededores de Invicta, las sierras de Santa Justa y Pias, en Valongo, también pueden ser una opción, siempre que elijas una zona abierta, poco iluminada y a la que se pueda acceder por la noche.
Sea cual sea tu destino, ya sea la montaña o el mar, asegúrate de que las condiciones meteorológicas sean favorables para observar las Oriónidas. Estar junto al mar no garantiza menos contaminación lumínica: es importante elegir un lugar alejado de la iluminación artificial.
Este año, aprovecha las horas previas al amanecer, una vez que se haya puesto la Luna. Una vez en el lugar que hayas elegido, sigue estos consejos:
- Deja que tus ojos se acostumbren a la oscuridad durante unos 20 minutos.
- Olvídate de los prismáticos o los telescopios: a simple vista es la mejor forma de captar ese movimiento rápido.
- No te quedes mirando solo un punto; deja que tu mirada recorra todo el cielo.
- Intenta dar la espalda a la Luna para evitar que su brillo oculte los meteoros más tenues.
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