Hay días «tristes» como el «Blue Monday», pero también hay efemérides simplemente deliciosas como el Día del Popcorn. De hecho, este lunes, 19 de enero, se celebra esta fecha tan deliciosa, por lo que aprovechamos la oportunidad para contarte algunas curiosidades sobre este «superalimento».
¿Un aperitivo, un snack o un dulce?
Para responder a esta pregunta, conviene retroceder en el tiempo. Al fin y al cabo, el primer uso del popcorn se remonta al año 3600 a. C., aunque no es una fecha muy clara que atestigüe la antigüedad del maíz crujiente.
No obstante, no fue hasta 1885 cuando se creó la primera máquina comercial para hacer palomitas, obra de Charles Cretors, en Chicago, Estados Unidos (EE. UU.). Esto fue después de darse cuenta de que reventar maíz era una tradición de los pueblos indígenas.
Sin embargo, las palomitas tal y como las conocemos hoy en día, que se hacen estallar dentro de una bolsa de papel en el microondas, no empezaron a aparecer hasta principios de la década de los 80, lo que hizo que este alimento fuera más fácil y rápido de consumir.
Origen del Día del Popcorn
La celebración del Día del Popcorn surgió por primera vez en EE. UU. en 1988, coincidiendo con uno de los momentos más festivos del país: el domingo de la final de la Super Bowl (NFL o fútbol americano).
Sin embargo, el Día del Popcorn no se oficializó hasta 2003, sin que nadie supiera muy bien cómo, solo que se publicó en un periódico de Brownfield, en Texas.
No es magia, es termodinámica
El popcorn es, en realidad, una microolla a presión. ¿Qué significa esto? Pues bien, el «secreto» reside en el pericarpio (la cáscara), que es increíblemente resistente e impermeable. En su interior, hay una minúscula gota de agua escondida en un núcleo de almidón.
Al calentarse, el agua se convierte en vapor y el almidón se transforma en una masa gelatinosa caliente. Cuando la cáscara ya no puede soportar la presión, el grano se da la vuelta y el vapor expande el almidón instantáneamente, creando la espuma blanca y crujiente. Además, como curiosidad, el punto de ebullición perfecto se alcanza a 180 ºC, creando la espuma blanca y crujiente.
¿Villana o superalimento?
Las palomitas de maíz no son las villanas de la historia, sino las víctimas de sus compañeras. En esencia, son un superalimento integral y puro, una poderosa fuente de fibra y polifenoles que combaten el envejecimiento celular y protegen el corazón.
El estigma de «comida procesada» nace únicamente en la preparación: mientras que la versión industrializada del cine se pierde en grasas trans y exceso de sodio, las palomitas caseras, hechas en una sartén o al aire caliente con un chorrito de aceite de oliva y especias, resultan ser un aperitivo nutritivo y funcional. Todo se reduce a elegir entre el artificio químico y la simplicidad del grano.
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