La candidatura del pavimento portugués al Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, bajo el título «Arte y saber hacer del pavimento portugués», se presentó finalmente el 14 de marzo, después de tres años de preparación.
En ella han participado más de 50 adoquines, con la colaboración de ocho municipios portugueses, entre ellos Braga, Lisboa y Funchal, y pretende preservar y promover este arte tradicional, que puede incluso estar en peligro de extinción.

Reconocido como un elemento fundamental del paisaje urbano portugués y de la identidad cultural, el pavimento portugués está presente no sólo en Portugal, sino también en varias partes del mundo, especialmente en Brasil, por lo que esta aplicación pretende valorar el conocimiento y la maestría de los pavimentadores y artistas plásticos que han mantenido viva esta técnica a lo largo de los años.
También sirve como recordatorio a las autoridades públicas para que se comprometan a preservar este arte, considerado un activo estratégico para la afirmación de Portugal en el extranjero.

La propuesta para que este arte forme parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO fue lanzada por la Associação da Calçada Portuguesa, fundada en 2017 por iniciativa del Ayuntamiento de Lisboa, y esta apuesta representa un paso importante en la valorización de una tradición artesanal portuguesa con relevancia universal, asegurando su continuidad para las generaciones futuras.