El mercado inmobiliario portugués está en pleno auge, con precios muy por encima de la media. Para que se haga una idea, Lisboa es la ciudad de la Unión Europea donde los ciudadanos gastan más de su sueldo en vivienda (116%). Pero, ¿se imagina un pueblo entero a la venta a un precio más favorable que unos cuantos pisos en la capital? Puede sonar a quimera, pero es cierto. Y Póvoa Dão, a 1h35 en coche de Oporto, es la prueba de ello.
Esta aldea histórica de Beira, situada en la parroquia de Silgueiros, a pocos minutos de Viseu, es más que un conjunto de casas: es un vasto patrimonio a la espera de una nueva vida. Hasta el 5 de diciembre, la subastadora Leilosoc Worldwide tiene la difícil tarea de encontrar un nuevo propietario para este tesoro histórico. ¿El objetivo? Alcanzar un valor de 1 ,7 millones de euros y devolver la vida a este pueblo.
Una auténtica rareza

Según SIC Notícias, un comunicado enviado a Lusa dice que esta subasta se ha producido debido al «proceso ejecutivo de Nacala Holdings S.A.R.L y otros» (el propietario de la aldea). La venta de la villa histórica, que abarca 100 hectáreas, se describe como una «rara oportunidad en la propiedad portuguesa».
Además de las casas tradicionales, el paquete incluye una capilla, un restaurante, un aparcamiento, zonas comunes y espacios exteriores ajardinados. En otras palabras, un lugar con potencial para convertirse en un «lujoso eco-resort o pueblo de vacaciones», dice el subastador. Al mismo tiempo, Póvoa Dão se encuentra en una zona famosa por sus vinos, con acceso privilegiado al río Dão y bucólicas playas fluviales.
Una historia llena de nuevos comienzos

Hoy en día, Póvoa Dão no sólo es la improbable estrella del mercado inmobiliario portugués, sino que también atrae la atención de los medios de comunicación más distinguidos. Sin embargo, para hablar de este destino de Beira y de sus orígenes, tenemos que remontarnos en el tiempo. Al fin y al cabo, ya se menciona en el siglo XIII en el marco de las pesquisas Afonsinas. Se cuenta que la existencia de una calzada romana impulsó la importancia de la aldea, que creció como puesto comercial.
Sin embargo, a partir de los años 60, el éxodo rural alejó a muchos de los habitantes del pueblo, que empezó a sumirse en el silencio de la soledad. Pero en 1995, Póvoa Dão fue vendida por 80.000 escudos (unos 400.000 euros). Más tarde , en 2010, fue objeto de un nuevo proyecto de restauración, que pretendía transformar el lugar en un destino turístico. Sin embargo, la euforia duró poco. Y hoy vuelve a estar a la venta.
¿Cuál será el próximo capítulo?

La pregunta ahora es: ¿podrá la subasta de Leilosoc Worlwide dar el impulso definitivo hacia una revitalización que resista el paso del tiempo?
Perder el pueblo en el abandono y el olvido sería una tragedia, pero convertirlo en una urbanización donde fluya la vida sería un éxito. En cualquier caso, entre el silencio de las montañas y el murmullo del río, Póvoa Dão seguirá siendo un refugio beirano de alma y corazón.
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